Napster 15 años
- Ruy Martinez Hernandez
- 12 oct 2016
- 3 Min. de lectura

En el año 2007 el presidente de los E.U.A., George W. Bush, le preguntó a su Secretario del Tesoro, Haenry Paulson si sabía que detonaría la crisis, el Secretario, uno de los mejores economistas del mundo le respondió: “No lo sé, pero el día que pase nos resultará obvio”. Esa frase puede, perfectamente, describir la relación de Napster con la crisis que ahora vive la industria musical.
En 1999, las grandes disqueras vivían en un bello sueño, las ventas de discos habían alcanzado un máximo histórico; la piratería, aunque fuerte en gran parte del mundo, no les generaba tantas pérdidas como para preocuparse demasiado por ella. ¡Oh sí!, todo era bello, no se imaginaban que algo pudiera cambiar en un futuro próximo. Sabían de la existencia de internet y lo usaban como una gigantesca valla publicitaria pero no imaginaban que de ahí saldría un fenómeno que cambiaría para siempre la forma de percibir la música. A mediados de ese año, el mundo se preparaba para recibir el nuevo milenio y en Hull, Massachusetts dos jóvenes de nombre Sean Parker y Shawn Fanning daban los últimos detalles a su proyecto, un software que serviría para intercambiar música a través de internet usando el recién creado formato .mp3. No sabían que estaban a punto de cambiar al mundo.
Parece simple a la distancia, la aplicación permitía subir y compartir tu biblioteca musical con personas de todo el mundo y podías hablar con ellas, hacer peticiones o entablar discusiones musicales. En un solo año lograron afiliar decenas de millones de usuarios de todo el mundo, logrando la atención de los gigantes de la industria.
Según declaraciones de los fundadores de Napster, el objetivo era crear una red legal donde la gente escuchara música pagando una pequeña cuota (¿Spotify?). Pero los monstruos de la industria se sintieron ofendidos y cegados por el riesgo de perder sus millonarias ganancias, así como su influencia en el mundo de la música, se lanzaron a la ofensiva mediante campañas de desprestigio, encabezadas por grandes artistas como Dr. Dre y Metallica, así como demandas millonarias por infracción a los derechos de autor. Napster luchó, pero no pudo con semejante hazaña y terminó cerrando sus puertas. Las disqueras habían ganado la batalla, pero ignoraban que el daño ya estaba hecho y era irreversible.
Napster había dejado un gran número de imitadores; Ares, Kazza, eMule, entre otros, se encargaron de terminar el trabajo que habían dejado inconcluso. Con la salida del iPod y el éxito de los servicios P2P, la industria musical cambió para siempre. La gente dejó de ir a las tiendas de discos. En consecuencia, las grandes tiendas de discos como Tower Records pasaron, de ser empresas millonarias, a la banca rota en menos de 10 años.
La legalidad en la red apareció en dos formatos: la compra de música digital mediante tiendas virtuales como iTunes Store o Nokia Music Store o a través de streaming, mediante el pago de una cuota mensual (idea original de Napster) con aplicaciones como Spotify, cuyo principal inversionista es precisamente Sean Parker, co-fundador de Napster.
La música independiente también se vio beneficiada por esto. Al facilitar la manera de compartir y promocionar, los artistas emergentes ya no estaban obligados a ir de puerta en puerta rogando por ser escuchados. Esto generó algo malo también, al no existir filtros, se creo una saturación de bandas de baja calidad que antes no hubiesen logrado la exposición que la red te ofrece.
Napster cambió la manera en que percibimos no sólo la música. Sin sus innovaciones no podríamos hablar de servicios como Netflix o Youtube. Ni de broma prodríamos pensar en subir nuestra información a una nube para no tenerla almacenada en numerosos discos duros o pasarla de dispositivo a dispositivo. Y qué decir de las redes sociales, no hubieran tenido la misma evolución, de salones de chat a lo que son ahora, si a Napster no se le hubiera ocurrido incluir chats donde amantes de un solo género podían juntarse a debatir.
Hoy Napster revivió en forma de streaming, a pesar de que ya no trabaja ninguno de los fundadores y primeros colaboradores, la compañía confía en que su nombre bastará para competir contra Spotify o Deezer empresas que dominan el mercado. A partir del último verano del anterior milenio ya nada fue igual, pase lo que pase la labor de Napster en la historia ya está hecha.
Publicado originalmente en: gamerstyle.com.mx