Interpol - El Pintor
- Ruy Martínez
- 13 oct 2016
- 1 Min. de lectura

Tras cuatro años de ausencia, los neoyorquinos Interpol nos traen El Pintor, su nuevo y esperado disco. Con el nos demuestran que la banda no piensa evolucionar. No me malinterpreten el disco en sí no es malo pero el sonido está estancado y pace que nunca quieren dejar de ser un Joy División Recargado.
¿Sorpresa? Para nada, Interpol siempre ha sido una sucursal de Manchester en territorio americano y lo demuestra en cada una de sus canciones que, aunque bien hechas, son una versión 2.0 de lo que ocurría en la ciudad del norte de Inglaterra a fines de los setenta y principio de los ochenta. Se la pasan dando brincos de Ian Curtis a Morrisey y si los agarras en un día valiente tal vez imiten a Echo & the Bunnymen o New Order.
Ojalá la banda se atreviera a crear un sonido propio, no digo que no tengan influencias, pero dejen de calcar lo que unos jóvenes hacían tres décadas atrás.
Quisiera decir que es un disco decepcionante pero eso implicaría que tenía alguna expectativa. La verdad, después de 17 años y cuatro discos sin ninguna intención de cambio, las expectativas desaparecen.
Si es la primera vez que escuchas a la banda, el disco te podrá acercar a viejos clásicos del post-punk. Si, como yo, los has escuchado y seguido durante su carrera, te encontrarás con una horrible verdad: vivimos en una sociedad donde la copia de la copia de la copia es considerada vanguardia.