"La noche es sólo para valientes": La Unión en el Imperial
- Ruy Martínez
- 13 oct 2016
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Foto por: Agustín Cervantes (revistakuadro.com)
Pocas noches se puede ser testigo de un acontecimiento tan nostálgico como el que ocurrió ayer en el Imperial. En plena colonia Roma, en un día que parecía común, pero una noche que prometía grandes cosas, un cuarteto español buscaban reencontrarse con su pasado, junto a ellos, un par de centenas de almas maduras, buscaban lo mismo.
La Unión, consiguió que una generación que llevaba mucho tiempo sin frecuentar la noche de un jueves, por miedo a que la resaca y el desvelo les impidiera realizar las labores al día siguiente, se olvidara de su rutina “godínez” y volviera a disfrutar de esas canciones que sólo ella conoce a la perfección y que los jóvenes desechamos con calificativos como “oldies” o “viejita” o el peor de todos “Rock en tu idioma”
“La Noche” fue la canción elegida para abrir la puerta de la nostalgia, una puerta no acabó de abrirse hasta “Falso Amor” cover de la también ochentera banda británica Soft Cell. Poco a poco las almas rockeras, oxidadas por la falta de uso, fueron agarrando fuerza, resulta que sólo bastaba algo de aceite y La Unión venía con varios galones. Cuando sonó “Fueron los Celos”, ya no había rastro alguno del óxido, todos habíamos viajado en el tiempo, el pelo creció, la barriga desapareció, los dientes se blanquearon y la cerveza resaca no provocó. No existía nada ni nadie que pudiera sacar al Imperial de este trance, trance que se hacía más intenso con el pasar de las canciones, “Si Tú Quisieras”, “Humo” y “Tren de Largo Recorrido”, dosis de juventud. “Vivir al Este del Edén” y “Donde Estabais” fueron las baladas de la noche, baladas que doscientas personas cantaron tan fuerte y con tanta intensidad, que el pequeño foro-bar parecía un estadio, otro viaje al pasado.
Después de “Ella es un Volcán”, vino un momento épico, la unión de dos generaciones que, al escuchar las primeras notas “Lobo-Hombre en París”, se conectaron. Jamás se habían visto tantos bartenders parar sus actividades para rendir tributo vía celular a una canción que marcó su infancia y la juventud de sus padres. En ese momento el viaje en el tiempo terminó, fue la generación joven que trajo de regreso a los más veteranos. No fue el fin del concierto, ni de la intensidad, pero sí del trance. “Maracaibo”, “Fluye” y “Silvana” se encargaron de cerrar la noche. Todo volvió a ser igual, pero por hora y media, La Unión, recordó al público que la juventud no es mas que un estado mental.
En 15 años, cuando mi generación roce los cuarenta, espero que haya bandas que logren meternos en ese trance, que logren que viajemos en el tiempo y que logren recordarnos que la música es la verdadera fuente de la juventud.
Publicado en: revistakuadro.com