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Loquillo se adueñó del Lunario

  • Ruy Martínez
  • 13 oct 2016
  • 3 Min. de lectura

Foto por: Edy Yáñez (revistakuadro.com)

El Lunario fue testigo de como un gigante catalán conquistó la noche. Por primera vez en 20 años Loquillo pisó un escenario mexicano.

En el ambiente se sentía ansiedad, una ansiedad que acompaña a la desesperación, desesperación por ver, por primera vez en dos décadas, a un grande. En punto de las 9:00 pm, un sexteto de músicos subió al escenario, el lugar instantáneamente explotó en un alarido. Las notas de “El creyente” empezaron a sonar y detrás de el sexteto musical apareció una figura impactante, un gigante vestido elegantemente de negro, como una especie de Johnny Cash reloaded. “Linea clara”, “Sol”, “Memoria de los Jóvenes Airados”, fueron las encargadas de abrir la presentación, el público empezó a calmar la euforia, por un momento el lugar estuvo tranquilo, con excepción de los gritos y aplausos que acompañaban el final de cada canción. Por un momento pensé que la excitación inicial no volvería, qué equivocado estaba.

Tras de interpretar “Hombre de negro”, cover de Johnny Cash, y “Cruzando el paraíso”, el español se dirigió por primera vez al público: “No soy de los que hablan en los conciertos, me parece un puto cañazo, pero, gracias” fueron sus palabras, palabras que inmediatamente regresaron a la euforia inicial al público, euforia que no se volvería a aplacar durante el resto de la noche. La gente aún no acababa de aplaudir la frase cuando empezaron a sonar los acordes de “El rompeolas”, el coro “No hables del futuro, es una ilusión, cuando el rock and roll conquistó mi corazón” sonaron a tal volumen por parte de la audiencia que, la voz de Loquillo, se volvió inaudible. “Cuando fuimos los mejores”, no calmó las aguas, todo el Lunario estaba entregado al éxtasis. Cuando los acordes de “Carne para la Linda” empezaron a sonar el catalán bajó del escenario para cantar desde la valla, lo que terminó de enloquecer al público. “Feo, fuerte y formal” mantuvo a la gente en el mismo estado.

Fue cuando la batería empezó a tocar la introducción de “El ritmo de garage”, canción de la época de Los Trogloditas, cuando ocurrió lo impensable, el público subió la intensidad, coreando con tanta fuerza el coro, “Porque yo tengo una banda de rock and roll” que ya no sólo era la voz de Loquillo la que se dejó de escuchar, la propia música perdió en competencia con el entusiasmo de la gente. Llegaba el momento de una pausa.

Un par de minutos de silencio en el escenario, el coro “Looooco, loooco”, se escuchaba en el recinto. La banda regresó y antes de interpretar “Rock and roll actitud”, Loquillo, pronunció un leve discurso, recordando que no era la primera vez que venía a nuestro país y agradeciendo al pueblo mexicano por acoger a la generación de su padre durante la dictadura franquista. “Rock suave ” y “En las calles de Madrid” continuaron el show antes de dar paso a una de las más esperadas de la noche, “Rock and roll star”, volvió a poner al Lunario al borde del desmayo. El concierto concluyó con “Cadillac solitario”, canción que sirvió de broche de oro a una noche mágica.

El 31 de octubre del 2014 quedará grabado en la memoria de los fans del rock español, como la primera vez que está generación tuvo la oportunidad de disfrutar del rock and roll de Loquillo. La primera de muchas, al menos eso espero.

Publicado en: revistakuadro.com

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