
Foto por: Julián Larios (Revista Kuadro)
El día de ayer se presentó en El Imperial la “reina de la anarcumbia” o Amandititita para los cuates. Su presentación, aunque con buen ritmo cumbiero, parece amateur. Las canciones son buenas al igual que los músicos, pero hay algo en la personalidad de Amanda que no la deja crecer. Será que tenía tantos invitados que el concierto parecía ser dado por una banda de covers de bar del centro. “Saludos a Fulano”, “Te la dedico Fulana”, “Tu sabes a qué me refiero mengano”. Entre tanto saludo la conexión con el resto del público a punto estuvo de perderse.
Lo anterior fue rescatado por la música, cada vez que la hija de El Profeta del Nopal, dejaba de lado su actitud de quinceañera y se dedicaba a cantar lograba rescatar el show. La forma en la que aborda con humor negro las problemáticas sociales, la hacen única. Durante la noche se fue transformando en diversos personajes que no eran desconocidos para los asistentes. Personajes como “La estrella de pop”, que se burla de artistas tipo Belinda (o al menos eso parece al que le quede el saco…); “La chica televisa” que critica a las actrices plásticas y rubias oxigenadas de las principales televisoras del país (el nombre Belinda vuelve a mí); “La criada” es un grito que pide justicia para las trabajadoras domésticas exigiendo que tengan seguro social.
Durante la noche, la crónica citadina no se centró únicamente en personajes carismáticos, la ciudad también fue protagonista. Desde “El metro insurgentes”, canción de amor entre vendedores del tianguis, hasta “El Balneario Pantitlán” donde aseguró perdió a su novio, cuando éste la dejó por el salvavidas (mala suerte).
Lo mejor llegó, como era de esperar, de la mano de los hits. Los hits: esas canciones que todos conocen y que el público no-fan puede cantar. “Metrosexual” canción que la sacó del anonimato del underground y la llevó a la fama nacional, sonó a medio show, logrando poner a bailar a todo el imperial; “La mataviejitas”, ese personaje sombrío que impactó a nuestra ciudad por cometer asesinatos a los ancianos que cuidaba para robar sus joyas, sirvió para que el suelo brillara que tanto zapateo y “La muy muy”, esa chica fresita que todos odiamos, nos sirvió de banda sonora para terminar con la poca suela que quedaba.
Conclusión: Amandititita: toca, no hables y por favor, si vas a llevar invitados, platica con ellos en el camerino, no desde el escenario.
Publicado en: Revista Kuadro