La primera vez no se olvida: Los Fresones Rebeldes
- Ruy Martínez
- 9 nov 2016
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Foto por: Julez Larios (Revista Kuadro

Hay pocas cosas que quedan marcadas en la vida de una persona. La primera vez es una de ellas. Ayer, Los Fresones Rebeldes, tuvieron su noche debut. Por primera vez, la banda más icónica del rock-garage español, se presentó ante el público azteca y el resultado fue épico.
La cita era a las nueve de la noche. El público puntualmente asistió a la cita para encontrarse con un DJ desabrido tocando un set lleno de canciones garage y post-punk. Interpol, Pixies y The Smiths, llenaban el sistema de sonido mientras la gente, impaciente, intentaba soportar su espera con cerveza. En el lugar no cabía un alma, algo natural, pues los boletos del concierto se habían agotado hace ya varios días.
Casi dos horas tuvieron que pasar para que los españoles subieran al escenario. Cuando lo hicieron, luego de una presentación por parte del guitarrista, se ganaron a la masa a la primera nota. No recuerdo cuál fue la primera canción, mi memoria no almacenó nombres ni setlist. Lo que recuerdo son cantos ensordecedores que no dejaban escuchar la voz de Inés y el audio malísimo que por esta vez, no molestó.
Es cierto, no recuerdo el orden de las canciones pero sí el momento en que tocaron “La inocente”, “Al amanecer”, “Bola de cristal” y “Medio drogados”. Es impresionante lo que se siente cuando estás en el lugar indicado a la hora indicada; cada una de estas canciones seguro sonarán en unos meses en el Vive Latino pero no será lo mismo. Un foro pequeño, casi exclusivo, y el hecho de que era la primera vez hizo que cada una de las melodías sonaran especiales. Cada uno de los asistentes lo sabían y lo demostraron entregándose incondicionalmente y coreando cada una de las frases de Inés: “Soy inocente y me creo lo que dice la gente”, “No es que me emocione otro amanecer, es que es el primero en que me vienes a ver”, “Se que es todo un sueño y que nunca pasará, que no hay esperanza de que estés junto a mí” y “Ven conmigo a la cima más fría, abrázame fuerte y dame calor y acaba ese beso que medio drogados nos dimos ayer”. No hay mejor combinación que un público entregado y foro pequeño.
“Los Fresones Rebeldes” fue la canción que cerró la noche, nada más apropiado. Todo fue muy rápido, tal vez todas las primeras veces sean iguales. Los Fresones Rebeldes tocaron lo que tenían que tocar, ni una nota más, ni una nota menos. Poco más de una hora y el público, que está acostumbrado a que un show en vivo debe durar noventa minutos por lo menos, abandonó el lugar sin protestar, sabían que algo tan bello no podía durar demasiado.
Publicado en: Revista Kuadro