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En el nombre del punk: Espécimen en el Palacio

  • Ruy Martínez
  • 10 nov 2016
  • 2 Min. de lectura

Foto por: Joselo Aguilar (Revista Kuadro)

Espécimen es una de esas bandas que todo melómano tiene que ver antes de morir. Hard core-punk con voz rasposa, pelos parados, chamarra de cuero y parches. La banda tiene todo lo que necesita un punketo entusiasta.

La noche empezó con Salvador y Los Eones. Algo raro, pues no es una banda que encaje con el punk ni la escena barrial. Al principio, el público decidió ignorarlos y regalarles un pequeño aplauso al término de cada melodía. Sin embargo, la paciencia de la gente poco a poco se fue agotando y los pequeños halagos se fueron convirtiendo en abucheos que, a su vez, se transformaron en vasos de ¿cerveza? arrojados sobre el escenario.

Una noche para Salvador que, en un intento por minimizar el rechazo, hizo menciones a la banda estelar. Al final, terminó pidiendo respeto para las nuevas propuestas, petición que fue respondida a mentadas.

Media hora fue lo que duró el tormento para el también vocalista de la Castañeda. Media hora que no se le olvidará en poco tiempo al viejo lobo de mar.

Pasaban las ocho de la noche y la gente se impacientaba. “Benny, Benny” gritaban cientos de punks que esperaban la salida de su ídolo, Benny Rotten, que esa noche regresaba a los escenarios tras año y medio de ausencia.

De pronto, las luces se apagaron, los smartphones se prendieron, las chelas volaron. Los primeros acordes de “Bienvenidos” sonaron. Un personaje con picos como peinado y bozal por si muerde, salió al escenario. El slam no se hizo esperar, pues de eso se trata Espécimen, de slam. También de gritos, también de consignas pero sobre todo: slam.

Canciones de todos los tiempos sonaron en el pabellón del Palacio de los Rebotes. “Naturaleza muerta”, “Vida cruel”, “Enemigos”, “Mística” y “Reza por mí” fueron las más coreadas. Pero Espécimen no es canciones, es actitud. Es coherencia. Es barrio. Es punk. Pero sobretodo, y reitero, es slam.

Año y medio fue lo que se tardó la banda en regresar. 18 meses en los que la escena punk de la periferia de la Ciudad de México no pudo disfrutar a Rotten y compañía.

Ayer, el público se reencontró con la esencia del barrio. Y Espécimen se reencontró con su gente que, aunque punk, es sensible y extrañaba a su banda favorita. También Rotten los extrañaba. Durante varios pasajes del concierto se le notó nostálgico, alegre, sí, pero con lágrimas en los ojos. Como si fuera el reencuentro con su hermano perdido. Tal vez, así lo sintió.

Dos horas duró el reencuentro. Treinta años, treinta canciones. Incontables codazos y patadas. ¡Todo sea por PUNK!. Larga vida a Espécimen.

Publicado en: Revista Kuadro

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