El "Último Acto" de Vicentico
- 11 nov 2016
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Foto por: Jorge Carreón (OCESA)
En el año 2003, vi por primera vez a Vicentico en el Vive Latino. El recuerdo de Los Fabulosos Cadillacs estaba fresco en la memoria de los asistentes. En esa ocasión, el argentino recibió abucheos por parte de un público hostil que no aceptaba que su ídolo tocara otra cosa que no fuera “Matador”.
Doce años después la realidad es otra. Hoy, Gabriel (nombre real del cantante), es respetado y admirado por su carrera solista. Esto se demostró en el Auditorio Nacional que recibió con lleno total al argentino.
La noche empezó poco después de la hora pactada. “Ya no te quiero” fue la canción que abrió la noche. El público, de inmediato, se levantó se sus asientos (los cuales no volverían a ocupar en todo el concierto) y entonó la dolida melodía a todo pulmón. “Viento” y “Si me dejan” siguieron con el mismo mood romántico rockero que, últimamente, ha caracterizado el estilo de Vicentico. Después tomó la guitarra para interpretar “Un Diamante” y “La Carta”, esta última a lado de su hijo que hizo de guitarrista durante la canción.
Uno de los momentos esperados, era ver si interpretaría “No te apartes de mí” a lado de su esposa. Mientras empezaban los primeros acordes, las pantallas presentaron un vídeo en donde aparecía la compañera de vida de Vicentico, a la vez que sonaba su voz angelical en los altavoces, esto último era una grabación. Esta canción fue el inicio del momento romántico del show el cual siguió con “Algo contigo” y, una de las más esperadas de la noche, “Siguiendo la luna”, la cual fue coreada por todo, y me refiero a todo, el Auditorio.
Pasado el momento amoroso, llegaba la hora del baile. “Culpable” inauguró la pista de baile. “El árbol de la plaza” siguió para dar paso a una gran interpretación de “El Cantante”, canción grabada originalmente por Hector Lavoe, pero compuesta por el “poeta de la salsa”, Rubén Blades.
“Último acto” y “Paisaje” sirvieron para regresar al rock y a la tranquilidad. Después siguieron tres canciones que fueron muy bien recibidas: “Esclavo de tu amor”, “Morir a tu lado” y, sobretodo, “Solo un momento” que, además de ser coreada por todo el foro, sirvió de pie para el molesto encore.
El regreso se dio con “Las estrellas”, canción a ritmo de reggae que no fue tan bien recibida, siendo una de las pocas que el público no cantó. Ese pequeño lapso de indiferencia no duró pues la siguiente canción fue “Basta de llamarme así”, canción de Los Fabulosos que fue grabada hace treinta años y que ha traspasado la barrera del tiempo.
Cerca del final, Vicentico, decidió poner a bailar a todos con “Tiburón” y “Caminos de la vida”, canciones con las que el público le sacó brillo al piso del “coloso de Reforma”.
Todo parecía haber terminado, pues los músicos abandonaron el escenario, pero todavía faltaba una última sorpresa. El hijo de Vicentico salió, uniéndose a su padre para una emotiva interpretación de “Vasos Vacíos”.
Definitivamente los tiempos en que el público mexicano exigía a los cantantes, ex-integrantes de bandas famosas, que tocaran los éxitos de su antigua agrupación, quedaron en el pasado. Gran éxito en la presentación de Vicentico. Aún así espero que regrese pronto con Los Fabulosos Cadillacs.

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