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¡Fuera de aquí, cínicos!

  • Ruy Martínez
  • 18 nov 2016
  • 3 Min. de lectura

Nunca he entendido por qué el humano le tiene tanto miedo a las nuevas ideas. Por qué se tiene que estar aferrado a lo que uno sabe sin tener la mente abierta o estar dispuesto al cambio. Esta semana, la comunidad periodística musical se ha visto enfrascada en un pleito sin sentido por ver quién la tiene más grande en el oficio.

Todo empezó el sábado 23 de julio en el festival de metal Hell & Heaven. El evento, si bien tuvo éxito y logró hacer mover la melena a 80 mil fans de la música pesada con un cartel que incluía a Rammstein, Twisted Sister, Ghost, Épica, y muchos más; falló en un punto clave, el trato a la prensa, la cual no tuvo las facilidades necesarias para realizar su trabajo, sobre todo los fotógrafos: muchos se quedaron sin poder entrar con sus cámaras a las zonas destinadas, ya que no se les había proporcionado la pulsera adecuada. Esto provocó un sin fin de notas llenas de quejas en contra de la organización, cientos de berrinches y pucheros mal redactados y sin un justificante literario, apegándose a la vieja práctica del “periodicazo”, o sea, me trataste mal, pues hablo mal de ti.

Con estas quejas, la mayoría salidas de la mente de periodistas jóvenes que incluso aún siguen en la escuela, llegaron también las voces calificadas de la “vieja escuela” a dar cátedra de lo que se debe y no hacer a la hora de realizar la labor periodística. Muchos de los comentarios fueron bastante constructivos, algunos, de verdad como el caso de la columna del maestro Arturo Flores, fueron verdaderas clases magistrales de periodismo. Sin embargo hubo una sección que comenzó a ridiculizar a los inexpertos reporteros, incluso llegando a bautizar a uno como #LordMedios, por el hecho de quejarse de la larga espera para las acreditaciones del Hell & Heaven, esto a través de un video en el que insultaba a Sergio Islas, el encargado de la dura labor de mantener contenta a la prensa. El chico, si bien hizo mal, se trata de un estudiante, un aprendiz que aún no sabe el qué, cómo y el por qué del medio. No puede ser que reporteros que tienen tantos años en el medio como este joven de vida se dispongan a hacer menos al novato, señalando sus errores con el fin de desacreditarlo y convertirlo en la burla del gremio.

Esto llegó a su nivel más alto, el pasado miércoles en la conferencia de prensa ofrecida con motivo de la revelación del cartel de otro festival metalero, el Knot Fest. Ahí, varios periodistas se dedicaron a narrar en redes los movimientos del joven reportero, burlándose de la pregunta que hizo y tomándole fotos ¿en serio ese es el mejor uso del tiempo invertido para reportar una conferencia? ¿Es ético poner más atención al trabajo ajeno que al propio?

Aquí es cuando los compañeros con experiencia deberían salir a dar la cara y decir: tranquilos, todos cometemos errores. Pero no, fueron precisamente los más experimentados (algunos, no todos) los que encabezaron el mar de burlas, una verdadera lástima, en lugar de dedicarse a compartir sus experiencias con el inexperto colega.

La prepotencia y cinismo no deberían ser el legado que nos dejen aquellos periodistas que llegaron antes que nosotros. Deberían guiar y dedicarse a convertir su medio en uno respetable, con calidad. De verdad les cuesta mucho convertirse en maestros en lugar de críticos. Qué tan difícil puede ser guiar al joven para que no cometa los mismos errores, en lugar de señalarlos y ridiculizarlos. Parece que a muchos de los experimentados les hace falta un regreso a las aulas y recordar las palabras del maestro Kapuściński:

“Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas.”

Pues sí, los cínicos, de verdad, no sirven para este oficio.

Publicado en: Terraplén

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